La asombrosa historia del pueblo rural que cumple 150 años
Un Paraje en Las Flores digno de ser reconocido como “El Mejor lugar del Mundo” tiene su aniversario con una gran fiesta entre el 19 y 20 de septiembre.
Sus calles fueron testigo de una amistad famosa que dejó como resultado grandes creaciones de la literatura hispanoamericana. Un Paraje en Las Flores digno de ser reconocido como “El Mejor lugar del Mundo” tiene su aniversario con una gran fiesta entre el 19 y 20 de septiembre. Tal vez algunos de los diálogos más diletantes entre Domecq y Suárez Lynch se habrán producido durante esas largas horas en que la operadora intentaba conectar a través del antiguo teléfono semi público del bar con la Ciudad de Buenos Aires. Quizás la gran amistad entre ellos, que ya a esta altura debemos llamar Bioy Casares y Borges, se produjo durante esas largas horas de espera, sentados en una mesa pequeña, entre hojas y lápices, riéndose alrededor de la redacción del folleto “La Leche Cuajada de la Martona” o de cualquiera de sus otras invenciones fantásticas. Puede ser que en esos años de amistad uno le comentara al otro sobre los detalles de lo que hoy podría bien llamarse inteligencia artificial, mientras el otro buscaba los detalles del mejor delito que años más tarde se publicarían en la Colección del Séptimo Círculo. Entre tanto Silvina, la menor de las hermanas, observaba esa amistad con atención y se preguntaba “de qué se reirán tanto”, mientras, intentaba ordenar algo en la cocina de la vieja estancia Rincón Viejo, donde tras las diletancias, los dos hombres regresaban a terminar las bucólicas tardes de verano. Juro que con sólo escuchar esas historias ya quiero conocer Pardo, este Paraje de 200 habitantes donde Bioy Casares Padre tuvo su campo y donde su hijo, Adolfo (alias Domecq), volvió y volvió durante toda su vida con su esposa, la bella Silvina Ocampo y su gran amigo Jorge Luis Borges (alias Suárez Lynch). Ellos, junto al entorno de Victoria Ocampo, la hermana mayor, la poeta Alejandra Pizarnik, Mallea, Sábato, Mujica Lainez, Girondo, y demás nombres gigantes, constituyeron alrededor del Grupo Sur un hito en la literatura hispanoamericana que cambió la cultura argentina. El Paraje del asombro Pardo, ese pequeño pueblito del Municipio de Las Flores, cumple 150 años con esta y otras historias y el festejo será la excusa perfecta para reconocer en las apenas seis cuadras del Paraje muchos de los escenarios que Bioy y Borges habrán recorrido en sus interminables encuentros camperos.
Un imperdible en este paseo al pasado es la Iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, edificada en 1892 y a la cual se puede llegar por una calle de tierra cercana al centro. Fue una donación de la familia Bioy al igual que la Escuela y el predio del Club. En la estación del Ferrocarril se encuentra el Museo y Biblioteca Adolfo Bioy Casares y en las afueras, a campo abierto, se encuentra el antiguo Puente de Hierro sobre el Canal 11. “El nuestro es un pueblito muy chiquito donde la gente de los campos de alrededor se reúne y para ellos se brindan todas las necesidades. La gente anda en bicicleta, la deja afuera y nadie la toca, hay mucha seguridad y se vive tranquilo, a su ritmo , con las puertas abiertas. Todavía existe el fiado y son varios los que han llegado en los últimos años a vivir y desarrollar sus negocios buscando la paz de nuestro lugar en el mundo” cuenta un vecino. El festejo de los 150 años se viene con todo. Pardo se ubica a 40km de la ciudad cabecera de Las Flores, a 3 km de la Ruta Nacional 3 km 223 y el fin de semana del 19 y 20 de septiembre todos se van preparando para festejar, en la Plazoleta Pablo Lamaro, con música, desfile, feria, juegos campestres y muchas sorpresas más. |
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